La poesía que reproducimos en esta entrada, fue escrita por nuestro amigo Juan Carlos Vera, ferroviario, (más precisamente guardabarrera), oriundo de la ciudad de Navarro.
El domingo 5 de octubre de 2008 se desarrolló la EXPOSICIÓN DE FERROMODELISMO en la Escuela Nº 26 "Unión y Fraternidad" situada en el Barrio Ferroviario de Longchamps. Participaron como expositores destacados ferromodelistas independientes, como así también clubes de ferromodelismo.
Durante la soleada jornada numeroso público se hizo presente en la Escuela para apreciar la muestra. Este establecimiento educativo nació hace 50 años por el esfuerzo de la comunidad ferroviaria que pocos años antes se había afincado en el Barrio Ferroviario.
La Exposición se complementó con la exhibición de dibujos, fotografías y otros objetos relacionados con la historia del ferrocarril. Algunas imágenes que testimonian el evento son las siguientes: (Haciendo click en las fotos, pueden ampliarse y descargarse).
El domingo 5 de octubre de 2008 en el horario de 11.00 a 18.00 horas se realizará una EXPOSICIÓN DE FERROMODELISMO en la Escuela Nº 26 "Unión y Fraternidad" situada en el Barrio Ferroviario de Longchamps.
La Escuela 26 nació hace 50 años por el esfuerzo de la comunidad ferroviaria que pocos años antes se afincó en el Barrio Ferroviario de Longchamps. Para celebrar este aniversario, la Escuela organiza esta Exposición que contará con el apoyo de Ferroaficionados Estación Km. 29 (Glew), y será auspiciada por:
Maquetas en escala
Trenes de todas las épocas, estáticos
y en movimiento
Objetos y reliquias ferroviarias
Carola Lorenzini y Catamarca • Bº Ferroviario LONGCHAMPS
Mientras se construía el nuevo Hipódromo en Longchamps, la Comisión Directiva del Lomas Jockey Club gestionó la construcción de una estación ferroviaria en la localidad mencionada; para ello es que donaron 7 hectáreas.
El 22 de diciembre de 1909, la Empresa Ferrocarril del Sud se dirige al Director General de Ferrocarriles solicitando la aprobación de los planos. El Sr. Guillermo White, quien era ingeniero civil y representaba al F. C. S., expuso la siguiente Memoria Descriptiva:
“La Empresa propone construir una estación intermedia para pasajeros y cargas en el Km. 25,930, entre las estaciones Burzaco y Glew.
Las obras a realizarse en el terreno destinado son: un edificio de pasajeros igual al aprobado para la estación Tapalqué ese mismo año. Un galpón de carga de 16 mts. de largo por 8 mts. de ancho, de igual tipo al aprobado para el ramal Gral. Alvear – Tapalqué – Olavarría.
Dos plataformas de 280 mts. de largo por 7 mts. de ancho, las que serán construidas en tierra, cubiertas de carbonilla con cordón de mampostería. Un abrigo para la plataforma como el aprobado para la Estación Wilde. Una plataforma para cargas, igual a la aprobada para la estación de Carga Sola. Un molino con depósito para 4000 litros, como el de la Estación Argerich. Una garita con señales; unos 1045 mts. de desvío con rieles de 34,72 kilos.
La estación será provista de 8 señales que se manejarán desde la garita. Los pasos a nivel de las calles de circunvalación serán provistos de guardaganados de mampostería. La estación será cercada con alambre tipo Ferrocarril Sud en el lado exterior de la calle de circunvalación.”
La Dirección General de Ferrocarriles, al pensar en la cantidad de personas que podían concurrir a dicho hipódromo con el consiguiente beneficio para el ferrocarril, el día 28 de febrero de 1910, resuelve aprobar la parada que había solicitado la Empresa Ferrocarril del Sud el mes anterior para sus trenes 1 y 140 en el Km. 25,930, entre Burzaco y Glew.
El día 4 de marzo de ese año, se autoriza a construir una estación para pasajeros y carga, de acuerdo con el plano y memoria descriptiva presentados. El 31 de marzo, el ministro de Obras Públicas Exequiel Ramos Mexía resuelve que dicha estación se denominará “LONGCHAMPS”; ese nombre ya era muy común entre los pobladores y visitantes del lugar.
El 26 de enero de 1910, en ocasión de informar sobre el vuelo de Bregi, los diarios “La Prensa” y “La Nación” ya hablaban de Villa Longchamps, lo que confirma que previo a la inauguración oficial del hipódromo, ya se corrían carreras en él, y que había una parada ferroviaria donde los días domingo se detenían los trenes que llevaban pasajeros al hipódromo.
El 6 de febrero de ese año, también se anunciaba el vuelo de Bregi en Villa Longchamps, nueva estación del F. C. S., situada en la línea a Burzaco. La empresa antes nombrada haría correr en la fecha citada, un servicio especial de trenes desde Constitución a Longchamps, con intervalos de 10 y 20 minutos a partir de las 13.55 hasta las 16.30 hs.
Como consecuencia del primer remate de tierras, se anunció la corrida de un tren que partió de Constitución el día 17 de abril de 1910 a las 13.50 hs.
El día 10 de agosto de 1910, se autorizó a librar al servicio público de pasajeros y cargas la nueva Estación Longchamps. Esta fecha es considerada también como la de la “Fundación del pueblo”.
Para los pobladores de Longchamps, el hecho de que un tren se detuviera en la nueva estación era todo un acontecimiento, debido a que si así no sucedía, debían viajar en sulky.
La gente aguardaba que llegara el “Tren lechero”, que lo hacía a las 9.00 hs.; este tren traía los tarros con boleto de control.
Los vecinos comenzaron a construir las veredas para poder llegar a la estación.
El 5 de septiembre de 1910 a las 14.00 hs. se inauguró en Longchamps el Hipódromo. El F. C. S. cambió su horario habitual, y un tren especial salió de la Estación Constitución a las 13.00 hs., y los trenes ordinarios partieron a las 12.40 hs., a las 13.30 hs., a las 14.00 hs., a las 14.45 hs. y a las 15.15 hs.
El nuevo hipódromo significó un gran movimiento para la Estación Longchamps.
El 22 de mayo de 1912, se ordenó que con un plazo de 30 días se aprueben los planos para la construcción de los pasadizos de madera a través de las vías que debían colocarse en las estaciones Longchamps, Glew y San Vicente. El 3 de agosto se aprueban dichos planos.
El 13 de noviembre de 1912 se aprueban los planos para la instalación de barreras en los pasos a nivel, ubicados en los Kms. 25.020 y 25.564 de dicha estación.
El 3 de febrero de 1913 se produjeron disturbios en el Hipódromo de Longchamps y posteriormente el mismo fue incendiado, destruyéndose totalmente. Nunca fue reconstruido. Al no existir ya el hipódromo, la cantidad de pasajeros transportados hacia y desde la Estación Longchamps disminuyó considerablemente.
Según testigos de la época, era común que el Jefe de Estación preguntará por los pasajeros que siempre viajaban en determinados horario, ya que todos los pobladores se conocían. El censo poblacional del año 1914, demostró que el número total de habitantes en Longchamps era de 412 personas.
FUENTE: "Longchamps, nacimiento y vida de un pueblo".
La poesía que trascribimos más abajo fue escrita por Roberto Maño, músico y poeta residente en Justo Daract, provincia de San Luis. Estos versos fueron dedicados a la locomotora a vapor.
Locomotora a vapor
El hombre siempre ha buscado
la forma de progresar,
y el confort para viajar
lo ha tenido obsesionado,
aunque lo hayamos logrado
en la era del motor,
cometemos un error
si olvidamos la epopeya,
la heroica historia de aquella
LOCOMOTORA A VAPOR.
Esa máquina llevaba
a través de la llanura
el progreso y la cultura
que el país necesitaba.
En sus calderas quemaba
petróleo, leña o carbón,
recorriendo la Nación
fuerte, veloz y confiable;
un ariete formidable
de la civilización.
La Garrat se distinguía
por su silueta alargada
¡Qué técnica de avanzada
que la Capriotti tenía!
¡La potencia de la Mikao!
Pilota de los mandados...
la Tipo 100, Tipo 1,
y la rápida 21
de los horarios clavados.
Vieja máquina que fuiste
pionera de mil hazañas.
desde el mar, de la montaña,
de sur a norte anduviste,
pero después que cumpliste
fielmente con la misión
desde la administración
decidieron jubilarte.
Pero además condenarte
a la desaparición.
Así, un día te llevaron
junto con otras hermanas,
que en tétricas caravanas
de todas partes llegaron,
donde antes te repararon,
quedó sellada tu suerte;
allí esperaste inerte
tu propia exterminación
en la triste procesión
de condenada a muerte.
Preciso y con poco ruido,
un soplete te dio muerte,
tal vez gozaría al verte
llorar metal derretido,
¡Qué dolor habrás sentido
cuando te estaban cortando!
y fueron amontonando
en una montaña humeante,
los restos de aquel gigante
que ya estaba agonizando.
Quien sabe qué calcularon
qué ganarían con eso...
y hasta invocando al progreso
los que así te condenaron.
Ni siquiera vacilaron
en tomar la decisión,
de convertirte en montón
de chatarra a breve plazo;
para arrojarte en pedazos
en alguna fundición.
¿Que pensará al recordar
aquel viejo maquinista?
Que junto con su foguista
tanto te hizo trabajar.
Tal vez llore al comprobar
que aquello se ha perdido,
que así te han agradecido
gobiernos y dirigentes,
que te enviaron finalmente
a la estación del olvido.
Me gustaría volver
a verla llegar un día,
desde alguna lejanía
trayendo otra vez un tren.
Correría hasta el andén
para mirarla pasar.
Volver a experimentar
ese hechizo incomparable,
como un recuerdo imborrable
que vuelve a resucitar.
Como en un sueño tal vez,
fantasía de mi mente
devuélveme fugazmente
aquella ingenua niñez,
quisiera oír otra vez
de su caldera el fragor,
quiero ver su esplendor
cruzando por la llanura,
la legendaria figura
de la LOCOMOTORA A VAPOR.
FUENTE: Revista La Fraternidad, Buenos Aires, Año LXXXVIII, Nº 1305, Ago. - Dic. 2001. Disponible en: http://www.lafraternidad.org/1305.pdf [consulta: 7-9-2008]
LA PRÓXIMA ESTACIÓN Historia y Reconstrucción de los Ferrocarriles Una película de Fernando Pino Solanas - ESTRENO EN ARGENTINA - Jueves 4 de Septiembre de 2008
LA PRÓXIMA ESTACIÓN relata la historia de los ferrocarriles argentinos desde su origen en 1857 hasta su privatización, y la actual crisis del transporte.
Ochenta mil trabajadores fueron despedidos, ochocientos pueblos se convirtieron en fantasmas y un millón de personas emigró hacia las ciudades capitales. Fue el mayor golpe que recibieron las economías regionales. Los 37 grandes talleres donde se fabricaban vagones y locomotoras fueron saqueados, sin que la justicia haya condenado a sus responsables.
Al pasar la totalidad del transporte de carga y pasajeros a las carreteras, el sistema entró en crisis y los accidentes se multiplicaron. Nunca los servicios fueron tan precarios ni los pasajeros tan maltratados.
Pero en el imaginario colectivo subsiste la creencia de que los ferrocarriles no les pertenecen. La privatización de los servicios aumentó la confusión entre lo público y lo privado. ¿Cuáles son los bienes del Estado? ¿Quién los mantiene y cuida? ¿Qué derechos tienen los usuarios sobre ellos?.
... el 30 de Agosto de 1857 se inauguró el primer ferrocarril en Argentina.El primer viaje lo realizó la locomotora a vapor llamada “La Porteña”, que había sido traída de Gran Bretaña –donde había sido fabricada-, luego de prestar servicios en la Guerra de Crimea.
Este folleto publicitario pertenece a la empresa Ferrocarriles Argentinos; fue editado en la década del '80 y se utilizó para promover los servicios ofrecidos para viajar en las seis líneas que conformaban el ente estatal (Líneas: Belgrano, Mitre, Roca, San Martín, Sarmiento y Urquiza). Se detallan las comodidades ofrecidas en las distintas unidades del material rodante disponibles para los trenes de pasajeros de larga distancia.
El Ferrocarril Sud arribó por primera vez a Tres Arroyos el 2 de abril de 1886, cuando se inauguró el ramal desde Benito Juárez.En las siguientes fotografías se puede apreciar a la Estación Tres Arroyos en su estado actual.
(Agradecemos a Valeria Rodríguez, el envío de las fotografías que publicamos en esta entrada).
... el 14 de Agosto de 1865 se inauguró el primer tramo de la línea del Ferrocarril Sud, más tarde llamado General Roca.
En la segunda mitad del siglo XIX, Argentina comenzó una etapa de acelerada construcción de ferrocarriles. La línea férrea hacia el sur de la ciudad de Buenos Aires fue encargada por el gobierno en el año 1862 a la compañía inglesa Gran Ferrocarril del Sud de Buenos Aires, representada por el ingeniero británico Edward Lumb. Como compensación, la compañía debía recibir una cierta cantidad de tierras, estaría exenta de pagar impuestos y se le garantizaba que el gobierno no intervendría en la fijación de tarifas. Además, obtendría un beneficio del 7% durante cuarenta años. El capital privado no alcanzó para el financiamiento y, hacia el final, el gobierno debió prestar ayuda económica.
Primer edificio de estación Lomas de Zamora (pintura de Ángel Della Valle.)
El punto de partida de la línea fue el barrio de Constitución, donde funcionaba un mercado al que llegaban productos del interior transportados hasta entonces en carretas. La obra dió comienzo en el mes de marzo de 1864, y el primer tramo se inauguró con un trayecto inicial de 77 kilómetros (hasta Estación Jeppener). En diciembre de ese año, las vías se extendieron hasta Chascomús. Años después se continuaron los ramales ferroviarios hacia el sur y el oeste, desarrollándose por toda la región pampeana.
Estación Jeppener, en la actualidad
El crecimiento del Ferrocarril Sud fue tan acelerado que en el año 1887 ya contaba con 1600 kilómetros de vías. Se constituyó en el ferrocarril que reportó mayores ganancias y posibilitó el desarrollo de una región muy rica en recursos naturales. Muy pronto, la primitiva Estación Constitución le quedó chica de allí que a la misma se le hicieran varias modificaciones hasta que, en el año 1919, se colocó la piedra fundamental para la construcción de la actual estación. El imponente edificio actual fue habilitado en el año 1929.
FUENTE: Recorte periodístico, diario Clarín, Buenos Aires, año 1997.