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jueves, 18 de enero de 2018

Libro "Historia ferroviaria I" (Libro formato electrónico)

Publicamos el enlace a un libro de historia ferroviaria -en formato digital-  llamado precisamente "Historia ferroviaria I" editado por los Amigos del Instituto y Archivo Histórico de Morón.
(Para visualizar y descargar
el libro, hacer click en la imagen)

FUENTE: Sitio en Internet

martes, 9 de enero de 2018

El ferrocarril en Morón, provincia de Buenos Aires

Reproducimos una nota referida a la historia del ferrocarril en Morón, provincia de Buenos Aires. 
La misma fue publicada en el Blog "Historia Morón" que incluye trabajos del Instituto y Archivo Histórico de Morón.

El Ferrocarril en Morón

La llegada del tren se ha constituido en un hito fundamental en el pasado de los moronenses, una bisagra en su historia que marca un antes y un después.
Las estaciones de trenes, con todo lo que conllevan, se erigen como símbolos de progreso y modernización a lo largo de cada recorrido.

El andén de cada estación se convirtió en un espacio social. Allí se mostraba la sociedad: los periódicos reflejaban ese verdadero desfile de damas y caballeros en general jóvenes que concurrían para lucirse, conocerse y mostrarse, las familias paseaban por el andén.

EL FERROCARRIL DEL OESTE
Los orígenes:
Hasta mediados del siglo XIX, el municipio de Morón fue un distrito rural que producía trigo y hortalizas para el mercado porteño. Fuera del pequeño poblado de Morón, la población era escasa y estaba dispersa en chacras y quintas. Pero a partir de la década de 1850 este perfil rural comenzó a transformarse. El arribo del ferrocarril y la llegada masiva de inmigrantes significó para nuestro partido un acelerado crecimiento demográfico y la urbanización del paisaje. Junto a las estaciones de ferrocarril surgieron y crecieron centros urbanos como Haedo, Castelar, Ituzaingó, Hurlingham y El Palomar, mientras que el modesto poblado de Morón adquiría su actual condición de importante centro comercial.

La historia del ferrocarril en Argentina comienza en 1854 cuando la Legislatura de Buenos Aires autorizó la creación de la Sociedad Anónima del Camino de Hierro de Buenos Aires al Oeste. El capital inicial de esta empresa, que provenía de inversores privados nacionales, resultó insuficiente para darle impulso, por lo que el gobierno bonaerense se vio obligado a adquirir parte de las acciones. De esa forma pudieron ser compradas dos locomotoras, primero la Porteña, que había sido utilizada por los ingleses en la Guerra de Crimea, y luego la Argentina. Se trajo también desde Gran Bretaña personal especializado y materiales para el tendido de vías, gracias a lo cual el 29 de agosto de 1857 se pudo inaugurar el primer tramo de la línea que iba de la estación del Parque (hoy Teatro Colón) a la estación Floresta.

El ferrocarril llega a Morón:
En los años siguientes, el Ferrocarril del Oeste creció en extensión y servicios, a pesar de sus serios problemas de déficit. Hubo años, como 1859 y 1860, en que no dejó ganancia alguna, a pesar de un notable incremento en la venta de boletos, que en el último de esos años ascendieron a 300.000. La provincia de Buenos Aires siguió aportando capitales, en este caso 6.000.000 de pesos. Gracias a ello se adquirieron nuevas locomotoras y la línea se siguió extendiendo hacia el oeste. En 1858 fue inaugurada la estación Ramos Mejía, en 1859 la estación Morón y en 1860 la estación Moreno.

Al inaugurarse la estación de Morón, los servicios todavía eran poco frecuentes. Había tres viajes diarios de ida y tres de vuelta a la estación del Parque. De aquí salían trenes a las 7.35 de la mañana, 2 de la tarde y 7.30 de la noche. Con la llegada del ferrocarril creció la afluencia de veraneantes. Morón era por entonces una zona renombrada por la pureza de su aire y su clima benigno, que llamaban la Córdoba chica. Según una noticia del periódico El Nacional, los jóvenes de las clases acomodadas venían en tren a tomar café a los bares cercanos a la estación y pasar la tarde charlando.

El ferrocarril tuvo también una enorme incidencia en el valor de los terrenos. En la provincia de Buenos Aires éste aumentó unas treinta veces entre las décadas de 1850 y 1870. Ello se debió a que el paso de las vías daba una mayor accesibilidad a la tierra. En Morón, este proceso de valorización resulta fácil de apreciar en el caso del molinero francés Augusto de La Roche, que en 1855 compró 30 manzanas cercanas al pueblo en 16.000 pesos, y vendió cada una de ellas unos años más tarde a un promedio de 10.000 pesos. El loteo de esta finca permitió una ampliación del radio urbano.

Como la empresa Buenos Aires al Oeste se convirtió en crónicamente deficitaria y corrió peligro la continuidad del servicio, en 1863 la provincia de Buenos Aires adquirió todo el paquete de acciones. La línea prosiguió expandiéndose hacia el oeste y alcanzó Chivilcoy y Bragado.

Durante la gestión provincial se construyeron, además, los primeros ramales, entre ellos el que unía Haedo con la ciudad de La Plata, flamante capital de la provincia. Este ramal unía el Ferrocarril del Sur con el Ferrocarril del Oeste.

A fines del siglo XIX se construyeron nuevas estaciones, como la de Ituzaingó en 1874 y la de Haedo en 1886. Según un aviso de remate publicado en el diario La Nación, en 1874 ya existía en Castelar un apeadero, conocido como el Chimborazo, pero la estación no se inauguró hasta 1913.
Familia en la estación de Castelar, año 1949

De los ingleses a la estatización:
El gobierno provincial decidió, finalmente, deshacerse de las acciones del Ferrocarril Buenos Aires al Oeste, apremiado por la crisis económica de 1890, y las vendió a una compañía británica, The Buenos Aires Western Railway Limited. La concesión, que fue renovada por la ley Mitre en 1907, duraría hasta 1947, año en que el gobierno del presidente Perón estatizó los ferrocarriles. La época de los ingleses sería bien recordada por el estilo arquitectónico que impusieron a las estaciones, que aún se aprecia en la de Ramos Mejía, o por grandes construcciones como la Estación Central de Once.

El siglo XX trajo cambios en la tecnificación del servicio. Desde la primera década se venía estudiando el reemplazo de las locomotoras a vapor por la electrificación, pero ésta no pudo ser implementada hasta luego de que concluyó la Primera Guerra Mundial, en 1923. La modernización no afectó, sin embargo, la venta de pasajes diferenciados. Desde la creación de esta línea ferroviaria hasta ya entrada la década de 1950, había vagones de 1ra y 2da clase. Los vagones de 1ra. eran lujosos, con asientos tapizados y limpios. Los de 2da, bien cuidados pero de madera. Otra característica de los servicios era la exclusividad del asiento. Cada pasajero tenía su asiento reservado y todo el mundo respetaba ese lugar. Ni hablar de los horarios: la puntualidad era sagrada.

La frecuencia de los servicios fue ampliándose en consonancia con el crecimiento demográfico y la urbanización.
En 1872 Morón recibía 4 trenes diarios, y la duración del viaje desde la capital se estimaba en 65 minutos. En 1925, había 65 servicios de Morón a Once con 15 minutos de diferencia, aumentando los domingos y feriados a 74. En 1934 circulaban entre Plaza Once y Morón un promedio de 75 trenes ida y vuelta.

Hasta la década de 1930, las empresas ferroviarias tenían un público cautivo que no podía optar por otros medios de transporte. Esto cambiaría con la construcción de rutas y la generalización del transporte automotor. Pero aunque surgieron otras alternativas para el transporte de pasajeros y mercancías, la importancia de los ferrocarriles urbanos no menguó. El ferrocarril y el transporte automotor, aunque a menudo compitieron, otras veces se complementaron. La estación de Morón, que se convirtió en un importantísimo centro de transferencia hacia las barriadas obreras que surgieron con la industrialización, es un ejemplo de esa complementación: aparecieron en su entorno varias terminales de ómnibus y colectivos, como la de la antigua Plaza La Roche, que conectan la ciudad con su periferia o con otros partidos.
Estación de Morón, año 1923

 Guarda de tren, década del 60

EL FERROCARRIL BELGRANO (EX-MIDLAND)
En 1906 se inauguró el Ferrocarril Midland, con capitales ingleses. La empresa que administraba el paquete accionario gestionó un recorrido que naciera en la ciudad de Buenos Aires y se internara en la provincia, pero un decreto del Poder Ejecutivo le impidió adentrarse en territorio porteño. Se trató, por lo tanto, de un ferrocarril enteramente provincial, cuya extensión era de 517 kilómetros. Partía de Puente Alsina, sobre el Riachuelo, y atravesaba una importante zona agropecuaria hasta alcanzar Carhué.
En sus comienzos el Midland contaba con tres coches motores a vapor, con capacidad para transportar 28 pasajeros en 1ra. Clase y 24 en 2da. Posteriormente el material rodante se fue modernizando, pero todavía en la década de 1930 seguía utilizando algunas locomotoras a vapor. En 1947, este ferrocarril fue nacionalizado y pasó a ser llamado Ferrocarril Gral. Belgrano.

Las vías del antiguo Midland cruzan el partido de Morón en su ángulo sur, a la altura del barrio San Francisco. Allí se encuentra la estación de Merlo Gómez, a mitad de camino entre las estaciones González Catán (Partido de La Matanza) y Libertad (Partido de Merlo, donde la empresa tuvo tradicionalmente sus talleres). Los terrenos donde se encuentra dicha estación fueron donados por la familia Merlo Gómez, que tenía grandes extensiones de tierras en la zona desde la época colonial. Algunos viejos vecinos del Barrio San Francisco todavía recuerdan que en el predio que ocupa la estación había habido un vivero, que pertenecía al Sr. Pablo Tacchella. 

EL FERROCARRIL SAN MARTIN
Inicialmente, este ferrocarril fue conocido como Buenos Aires al Pacífico. Fue una creación de dos empresarios chilenos, los hermanos Juan y Mateo Clark, que proyectaban exportar los productos de su país a Europa a través del puerto de Buenos Aires.
En 1872, los Clark consiguieron autorización para iniciar las obras en suelo argentino. Lentamente se tendieron las vías en la zona de Cuyo y continuaron hacia el este, hasta alcanzar en 1886 la ciudad bonaerense de Mercedes, donde las mercancías se transbordaban a los vagones del Ferrocarril Oeste para llegar al puerto. Ese mismo año se obtuvo permiso para llegar con la punta de riel al barrio porteño de Palermo, donde se instaló la estación cabecera. Posteriormente, dicha cabecera se mudaría a Retiro.

En 1888 el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico abrió al público un servicio local, que se extendía entre las estaciones Palermo y Pilar. Al principio sólo existían dos estaciones intermedias: Caseros y Muñiz. Un año y medio más tarde se habilitaron otras, entre ellas las de Villa Devoto, Hurlingham, San Miguel y Santos Lugares.

El Ferrocarril San Martín cruza el partido de Morón por su vértice norte, atravesando la localidad de El Palomar. En 1908 se habilitó una estación en el kilómetro 18,075 (a contar desde Palermo). La misma fue bautizada con el nombre de El Palomar, y en torno a ella se comenzó a lotear el terreno y surgió el pueblo del mismo nombre.

LOS NOMBRES DE LAS ESTACIONES:

Haedo:
La estación de Haedo, al igual que la localidad, deben su nombre al uruguayo Mariano José Haedo, nacido en 1830 y fallecido en 1925, que fue el primer director de los ferrocarriles provinciales entre los años 1863 a 1866. En 1886 el gobierno provincial lo homenajeó en vida bautizando con su nombre a la estación que se construyó entre Morón y Ramos Mejía.

Morón:
La estación de Morón lleva el nombre de la ciudad. El nombre de Morón ya se le daba a estos parajes más de un siglo antes de la llegada del ferrocarril.

Castelar:
Esta estación fue llamada Kilómetro 22 hasta que el escritor y político Estanislao Zeballos, que poseía una quinta en la zona, hizo moción para que se le diera el nombre de Emilio Castelar, político y escritor español nacido en 1832 y fallecido en 1899. Castelar fue militante del partido republicano y llegó a ser presidente de la primera República Española en 1873.

El Palomar:
El nombre de la localidad y de la estación responden a una antigua construcción que se hallaba en terrenos de la estancia de Diego Casero: un antiguo palomar junto al cual se libró la batalla de Caseros, en que las tropas del gobernador entrerriano Justo José de Urquiza vencieron a las del brigadier Juan Manuel de Rosas.

Merlo Gómez:
Recibió su nombre de la familia de terratenientes que donó terrenos al ferrocarril Midland en la primera mitad del siglo XX.

FUENTE: Sitio en Internet

viernes, 30 de septiembre de 2016

La historia de la Estación Basílica de Luján (Ferrocarril Sarmiento)

En esta entrada reproducimos un artículo periodístico del bisemanario lujanense "El Civismo" donde se hace referencia a la historia de una estación ferroviaria ya desaparecida. 
Se trata de la que se denominó Estación Basílica, que se situaba a casi 2000 metros de la actual Estación Luján, provincia de Buenos Aires, perteneciente al Ferrocarril Sarmniento -antes Ferrocarril Oeste-.

En febrero de 1900 se inauguró el ramal ferroviario que iba desde la actual Estación Luján hasta lo que hoy es la plazoleta Antigua Estación Basílica.
Llegó a tener 25 formaciones diarias, sobre todo los 8 de diciembre. Adolfo García, un recordado ferroviario, reconstruyó aquellos años.

Una de las pocas fotos que quedan muestra a una de las formaciones que hubo en el desaparecido ramal (gentileza Archivo Zeballos).

Los únicos rastros que lo recuerdan son un cartel (parecido pero no igual) que da nombre a la plazoleta y el trazado curvo de la calle Udaondo por donde se encontraba el tendido de los rieles. Un 5 de febrero de 1900 se inauguraba el ramal del F.C.O. que llegaba a la Estación Basílica.

Este ramal, del que prácticamente no quedan registros, funcionó desde la Estación Luján hasta Basílica. Tenía un trayecto de 1.978 metros, no tenía horarios fijos y por ese motivo no figuraba en itinerarios o murales.

El servicio se hacía de acuerdo a la demanda, generalmente contratado por adelantado. Llegaron a circular hasta 25 formaciones diarias los días 8 de diciembre (Día de la Virgen), hasta que en mayo de 1955 el Ferrocarril Sarmiento suspendió el servicio por considerar que no era rentable ante el auge del colectivo, aunque esporádicamente siguieron circulando formaciones.

A fines de ese año, la Municipalidad de Luján pidió la apertura de cuatro pasos a nivel para mejorar la circulación de la ciudad y que si esto no era posible, que se procediera a levantar las vías, lo que finalmente se produjo entre 1956 y 1958.

TODO ES HISTORIA
Adolfo García, un recordado ferroviario que integró el Centro de Jubilados y Pensionados Ferroviarios de Luján, dejó su testimonio por escrito de esta pieza digna de formar parte de la arqueología ferroviaria. "El gobierno de la provincia de Buenos Aires por decreto del 28 de diciembre de 1897, autoriza la construcción del ramal que desde la estación Luján llegaría a las cercanías de la Basílica de esta ciudad. El contrato de la ejecución se efectuó el 28 de febrero de 1899 y su apertura al público fue el 1 de diciembre de 1899 con un recorrido de 1.978 metros", reseñó.

En ocasiones el ramal fue ocupado para el transporte de materiales para la construcción de la Basílica; siendo destinado a la circulación de trenes de peregrinos que llegaban a Luján y con una locomotora de maniobras se remolcaban hasta la estación Basílica.

Los días de las grandes peregrinaciones comenzaban a llegar los mismos desde las 3 de la mañana. Esto se producía principalmente el día 8 de diciembre, día de la Virgen de Luján. "Como este ramal fue exclusivo para la atención del tráfico de trenes peregrinos, se cumplía como un servicio condicional. Por lo tanto, nunca figuró en los horarios, murales ni itinerarios, dado que la circulación de los mismos dependía de los pedidos de las congregaciones o agrupaciones católicas, que contrataban día y hora de llegada del tren y cantidad de pasajes a ocupar", escribió García.

Con la destrucción de los archivos de esa época se hace difícil llegar a tener una información correcta, máxime que no figura en los manuales de tarifas y distancias kilométricas del ex Ferrocarril Oeste.

"De acuerdo a nuestros datos se salía de la estación Luján con vía libre barrote (palo Staff) que se entregaba al maquinista en una plataforma de madera destinada para ese fin, frente a la actual cabina de señales Oeste. Este barrote era entregado al guardabarrera que se encontraba en la calle Mariano Moreno y a su regreso, el conductor, lo recibía de nuevo para entregarlo en la plataforma y el mismo era llevado por el señalero a la Cabina Oeste donde existía un aparato canjeador para el sistema block de seguridad del servicio", detalló.

LA ESTACIÓN
La estación era de madera con techo de chapas a dos aguas y en un costado existían comodidades construidas de madera. Tenía una pieza y cocina para el encargado o cuidador de la estación; una pieza con escritorio y teléfono para la comunicación con la cabina Oeste. Una amplia comodidad que servía de espera y un depósito para los bancos que se utilizaban al llegar o salir los trenes peregrinos y una comodidad para las herramientas del revisor de vehículos.

Estas dependencias se comunicaban por puertas internas y tenían una ventana hacia el andén y otra hacia la calle Mariano Moreno. La entrada principal se encontraba en la habitación destinada a la sala de espera.

La estación tenía un andén con piso de carbonilla de casi 300 metros con dos vías que quedaban protegidas por el techo de la estación de 60 metros, además de una tercera vía que servía para que la máquina que remolcaba el tren pudiera cambiar de lugar y remolcar el equipo de coches vacíos hasta la estación Luján donde se depositaban en la playa de maniobras. Hoy en ese lugar se encuentran los depósitos de materiales de un corralón.

"Al no tener el andén una altura apropiada, personal ocupado en forma ocasional se encargaba de colocar bancos acercándolos a los estribos de los coches, para que los pasajeros desciendan. Este trabajo se realizaba al regreso de los peregrinos ocupándose en estas tareas entre 8 a 10 personas, de acuerdo a la cantidad de trenes a llegar. Un molino a viento surtía de agua a la casa del cuidador y a los baños de damas y caballeros que existían en la estación.

El encargado vivía en la estación y su trabajo consistía en la atención de los trenes y el público, los días domingos principalmente, y los días que no circulaban trenes tenía que concurrir a la estación Luján para actuar de guardabarrera o peón de estación", dejó como testimonio de ese momento el ferroviario.

DECADENCIA
García buscó datos en EL CIVISMO de los años 1955-56, en la Fundación Museo Ferroviario, algo que pudo recabar del FF.CC. y la explotación años 40/41, más los testimonios aportados por Ignacia Simonetti y Salvador Caminos.

Con estas fuentes, fue reconstruyendo una etapa de los medios de transportes locales que no muchos recuerdan.

"Todo el terreno ocupado por la estación se encontraba alambrado y para su iluminación en caso necesario tenía lámparas a kerosene. En algunas ocasiones una banda de música recibía a los peregrinos y los acompañaba hasta la Basílica.

El Ferrocarril Sarmiento, el 13 de mayo de 1955 suspende el tráfico de trenes en dicho ramal, pero en ocasiones circulaban trenes.

En diciembre de 1955 la Comisión Asesora Municipal por considerarlo un retraso vecinal, solicita la apertura de pasos a nivel sobre las calles Rivadavia, Italia, Colón y General Paz o en caso contrario se proceda al levantamiento de las vías motivado por el escaso movimiento de trenes.

El día 24 de marzo de 1956 el Ferrocarril comunica a la Municipalidad que el levantamiento de vías costará 100.000 pesos, cuyo importe se solicita, caso contrario que la Municipalidad colabore en la mano de obra para el levantamiento. El 26 de marzo de 1956 se reúnen autoridades del F.C. Sarmiento, el comisionado municipal y miembros de la Comisión Asesora llegando a un entendimiento en el levantamiento de las vías disponiéndose a partir del 17 de abril de 1956.

El desarme de la estación y el levantamiento de las vías se produjo entre los años 1956 y 1958. En diciembre de 1956 los cambios existentes fueron retirados y enviados a la estación Olascoaga, una localidad del Partido de Bragado.

En 1958 se efectuó el levantamiento total entre las calles Alvear y Alsina, quedando un pequeño desvío en los terrenos del antiguo vivero del ferrocarril aunque posteriormente fue levantado al ser entregado dicho terreno a la Municipalidad para la construcción del Complejo Polideportivo Federico Fernández de Monjardín.

"Uno de los últimos cuidadores de la estación fue el Sr. Carmelo Antonio Oliverio y su señora esposa Ignacia Simonetti. El capatáz de la cuadrilla que actuó en el año 1958 para el levantamiento de las vías fue Salvador Caminos. Queda así en la ciudad de Luján una calle que con el nombre de Enrique Udaondo ocupa el antiguo trazado del ramal estación Basílica", describió don Adolfo García, un hombre apasionado de los trenes y de la historia de su pago chico.

FUENTE: Sitio en Internet
Bisemanario "El Civismo", Luján, provincia de Buenos Aires, edición del 5 de febrero de 2015

miércoles, 9 de marzo de 2016

Payada al ferrocarril (Poesía ferroviaria)

Tenemos el agrado de publicar este poema ferroviario titulado “Payada al ferrocarril”. El mismo pertenece al poeta Estanislao del Campo, utilizando el seudónimo "Anastasio El Pollo". Fue escrito en ocasión del segundo viaje de ensayo del Ferrocarril Oeste el 9 de agosto de 1857 y publicado en el diario "La Tribuna" de Buenos Aires del 19 de agosto del mismo año.

PAYADA AL FERROCARRIL

Cuando advertí que chiflaba
un pito particular
ya se adentró alborotar
mi pingo y toda la gente
porque ¡Cristo! redepente
nos salió de un corralón
negro y grande un carretón
enllenao de agua caliente.

Más chillante y más ligero
que una bala de cañón
salió ajuera del portón
haciendo punta él primero
y atao al cuarto trasero
arrastrando un galerón
y en ancas salió en montón
una tropa tan extraña
que no alcanzo a darme maña
pa'hacerles la esplicación.

Adelante iba zumbando
el carretón más extraño
por la punta de un caño
chorro de humo iba largando
ni un alma la iba tirando
pues ni un güey alcancé a ver
cuando naides lo tiraba
ni llegar puedo entender
como diablos galopaba
cuando naides lo tiraba
sólo el diablo al parecer.

Este brujo carretón
a la juria y relinchando
solito se iba cuartiando
de carretas el montón
pero lo que en la ocasión
me hizo quedar cabilando
jue ver que iba refregando
los asientos en el suelo
y que de altas en el cielo
las toldas se iban tocando.

Caballeros relatores
por no quererlos cansar
diré que jueron a dar
en menos de un Credo a Flores
y yo al ver estos primores
que en mi tierra están pasando
de alegría lagrimiando
me colé en el corralón. 

jueves, 28 de enero de 2016

¡Día del Ferroaficionado!

Un 28 de enero del año 1857, se realizó la primera prueba de marcha -fuera de los galpones- de la locomotora "La Porteña". 
Ese día, por primera vez la gente común se detuvo para ver pasar un tren.
Quienes hacemos este Blog queremos desearles FELICIDADES a los FERROAFICIONADOS y a todos quienes nos visitan.

IMAGEN:  Dibujo -en tinta china- acuarelado de J. E. Lanchli. Ferrocarril Oeste, estación terminal en el año 1857.

domingo, 14 de junio de 2015

Antiguas fotografías ferroviarias

Publicamos una serie de antiguas fotografías ferroviarias, que fueron obtenidas por personal de la empresa Hume Hermanos. 
Dicha empresa se dedicó -entre los años 1908 y 1968- a la construcción de ferrocarriles en Argentina, entre otras obras de ingeniería.

 Locomotora a vapor N° 54
(Ferrocarril Oeste)


 Puente ferroviario, sobre 
río de llanura


 Construcción del puente levadizo 
del Ferrocarril Sud, sobre el Riachuelo 


 Locomotora a vapor, sobre
alcantarilla en construcción


 Locomotora a vapor, sobre
puente (Ferrocarril Central Norte)


 Locomotora a vapor y furgón de 
encomiendas, en el puente de Río Tala
(Ferrocarril Central Argentino)


Locomotora a vapor, sobre 
mesa giratoria

Estas fotografías y otras más, forman parte de la Colección Hume Hermanos.

Hume Hermanos es el nombre de la empresa de ingeniería civil creada en Buenos Aires, por Bertram y Albert Hume en 1908. 
El nombre de la firma sufrió algunas modificaciones hasta 1968, año de su liquidación definitiva. Está estrechamente vinculada con una empresa familiar anterior, del mismo nombre, fundada en 1882 por Alexander y Washington Hume, tíos de Albert y Bertram. Tiene relación también con otra empresa familiar Alexander Hume, Scott y Hume. Entre sus obras se destacan el tendido de miles de kilómetros de vías ferroviarias, la construcción de caminos y puentes, fábricas, estaciones ferroviarias y también la explotación de canteras. 
La colección se compone mayormente de documentos escritos, entre los que se destaca una cantidad considerable de bocetos, presupuestos, gráficos y análisis de costos. 
También es posible encontrar correspondencia comercial. Las fotografías representan una parte valiosa de la colección. 
A pesar de que la empresa funcionó entre 1908 y 1968, hay materiales que exceden ese período. 
Gracias al Endangered Archives Programme (Programa de archivos en peligro) de la British Library (Biblioteca Británica); Colecciones Especiales y Archivos -de la Universidad de San Andrés- llevó adelante un proyecto de digitalización de todo el fondo documental.

Para acceder a la visualización y descarga de más fotografías, ingresar al Repositorio Digital de la Universidad de San Andrés (UdeSA):


FUENTE: Boletín Informativo de la Sociedad Argentina de Información. Junio de 2015

viernes, 30 de agosto de 2013

Estación La Porteña (Ferrocarril Sarmiento)

Ubicación de la Estación La Porteña

La Estación La Porteña -perteneciente al Ferrocarril Domingo F. Sarmiento- se encuentra emplazada en el municipio de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires y lleva ese nombre en homenaje a la primera locomotora que condujo el primer convoy ferroviario en el año 1857, y que actualmente se conserva como monumento en el Museo de Transportes de Luján.

Estación La Porteña
(Ferrocarril Sarmiento)

En un día como hoy -el 30 de agosto de 1857- se inauguró el Ferrocarril Oeste de Buenos Aires (fue el primero que se construyó en nuestro país), del que se cumplen el 156 años.

La estación anterior a La Porteña (llegando desde Estación Once de Septiembre) es la Estación 30 de agosto. 

FUENTES: 
Foto: Sitio en Internet "Panoramio".
Texto: Libro "Significado de la nomenclatura de las estaciones ferroviarias de la República Argentina" escrito por Enrique Udaondo, y publicado en Buenos Aires por el Ministerio de Obras Públicas de la Nación en el año 1942.